Para algunos críticos y expertos este es uno de los mejores desnudos de Courbet. En el cuadro la figura de la joven repite la postura de Psique en la obra, desgraciadamente destruida. El cuerpo de la mujer aparece desnudo sobre unas sabanas blancas en una postura escorzada que acentúa su belleza. El cabello negro alborotado refuerza el erotismo de la obra, mientras que el fondo aparece en penumbra para que la mirada del espectador se centre en la figura de la mujer.
La luz resbala por su cuerpo creando un contraste con el fondo de la imagen; la obra fue expuesta en el Salón de 1866 obteniendo bastante éxito quizá por no alejarse de los desnudos académicos y del erotismo idealizado de la muestra como se aprecia en el Nacimiento de Venus de Cabanel o las Bañistas de Bouguereau.